lunes, 19 de enero de 2015

¿Cómo pueden hacer los niños para aprender buenos modales sin verlos?

Tal como dijera el bailarín, actor y cantante Fred Astaire: "El trabajo más duro de los niños es aprender buenos modales sin verlos".
Los "buenos modales" son, en realidad, normas de conducta no necesariamente escritas que determinan que una persona se comporte en una forma socialmente aceptable. Esto depende, por supuesto, de cada cultura. Existen algunos comportamientos que en algunas culturas son buenos y en otras son malos.
Pero hay un gran conjunto de modales que son, o deberían ser, universales.
Estos buenos modales son independientes de la formación académica de la persona, y también del estrato social al que pertenece.
Palabras como "gracias", "por favor", "permiso", "disculpe", están francamente en extinción entre los adultos, y por lo tanto, no se transmiten a los más jóvenes.
Es una triste realidad que la ausencia o carencia de buenos modales está siendo cada vez más frecuente en las familias y en la sociedad en general.
Los buenos modales nacen fundamentalmente en el hogar. Deben ser reforzados por la escuela y por la sociedad, de manera de conseguir que a traves del tiempo se consoliden en la persona.
Resulta entonces que es imprescindible que para que los buenos modales pasen a formar parte de la conducta de los niños, el ejemplo y práctica por parte de los padres sea desarrollado.
Los malos modales, la mal llamada "falta de educación", podrá aprenderse en cualquier lugar y en rápidas y fáciles lecciones.
Es común que, a falta de pautas dadas por los padres y madres, los niños tomen como héroes a personajes del deporte o de la farándula, que en la mayoría de los casos no pueden ser considerados como referentes de moral y buenas costumbres.
Visto todo esto, vale insistir en la necesidad de que los niños vivan el diario ejemplo de los buenos modales y costumbres por parte de padres, madres y familiares cercanos, para que finalmente los incorporen a su personalidad.
Intentemos hacer lo necesario en nuestra casa para que no sea cierta la frase del Astaire, y que los niños sí puedan ver los buenos modales para que les resulte más sencillo aprenderlos.

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